HomeMúsicaEl rey ha muerto…viva el rey; 48 años sin Jim Morrison

El rey ha muerto…viva el rey; 48 años sin Jim Morrison

Por: Alejandro Dezmen / @alxdezmen

A lo largo de la historia de la música han existido diversas personalidades que gracias a su muerte han pasado a convertirse en ídolos de generaciones enteras, pero si ese evento sucedía en la década de los sesenta y setenta, entonces te transformabas en dios.

Ese fue el caso de Jim Morrison, quien encarnó el sincretismo entre lo cristiano y lo griego, llevando los excesos de Dionisio y tejiendo a su vez una red de fieles discípulos de su música y poesía, que lo han hecho un referente del rock a nivel mundial.

Con The Doors, banda formada en 1965, Jim Morrison conoció la gloria en tan sólo seis discos repletos de poesias y referencias literarias, en las que formó su propio mito: el Rey Lagarto, que podia hacer cualquier cosa.

¿incluso tener un Plan B a la resurreción y fingir su muerte?…Posiblemente.

Lector voraz de Nietzsche, Jack Kerouac y Antonin Artaud, Morrison, absorbió dichas corrientes de pensamiento y las conjugó con drogas, lo que derivó en su mítica personalidad.

Al estilo de Arthur Rimbaud, que en plena cima del éxito se hartó de sí mismo y decidió dejarlo todo para vivir en África, Jim pudo haber ejecutado hace 48 años el mismo plan, pero con diferente destino, el cielo o el infierno.

Jerry Hopkins y Danny Sugerman, fueron los encargados de crear una especie de biblia de Jim Morrison, el libro “Nadie sale vivo de aquí”,en el que Sugerman deja claro de qué lado está desde la primera frase: “Creo que Morrison era un dios”.

Jim Morrison

Jim fuen un army brat (hijo de militar) que decidió saltar la cerca de la discplina y convertirse en estrella del rock and roll, con todos los lujos, excesos y problemas que eso conlleva.

Pero el dios del rock se cansó muy pronto de la mezquindad humana, y a los 27 años de edad su historia llegó a su fin la noche del 3 de julio de 1971, en París, Francia, a causa de un paro cardíaco…Su leyenda había comenzado.

Sin autopsia, y con los pocos testigos muertos, es muy probable que nunca sepamos lo que realmente sucedió, pero una cosa es cierta… Uno tiene que estar preparado siempre para arder en su propio fuego, y Morrison estuvo dispuesto a pagar el precio de su canonización.

¡YA ES UN HECHO! ¿

dezmenalejandro@gmail.com

Rate This Article: