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Moonlight: La desmitificación de la raza negra

Darwin Téllez / @alxdezmen

Moonlight (Luz de luna), ganadora del Oscar 2017 a mejor película es una cinta narrada sin sobresaltos en el ritmo, pero con marcados quiebres cronológicos guiados por una serie de recuerdos. Esa es la forma en la que Barry Jenkins nos presenta esta obra que tiene como columna vertebral el racismo que sufre un niño sin padre, de madre prostituta y drogadicta, residente de los Estados Unidos, y además…negro.

El film retrata tres saltos en el tiempo, la infancia, la niñez y la adultez de Chiron, quien se desarrolla y se enfrenta a diversos problemas emocionales y sociales  en las calles de Miami, y que más allá de sobre exponer los sentimientos de los negros, los desmitifica como seres peligrosos, tal como se recalcó en los discursos de entrega de los galardones del Premio Oscar.

Una apología a la desgracia pareciera en primer contacto Moonlight, – un poco sobrevalorada -, ya que el protagónico fue otorgado a actores negros, los cuales interpretaron con una naturalidad y fluidez extraordinaria su parte de la historia, especialmente las actuaciones presentadas en el papel de Chiron, de niño (Alex R. Hibbert), en la adolescencia (Ashton Sanders) y a los 30 (Trivante Rhodes). Un pez en el agua siempre facilitará las cosas cuando se trata de hablar del mar.

Un infante retraído que no tiene el más mínimo punto de fuga para regular sus emociones y conductas, llevan a Chiron a padecer uno de los más grandes males de nuestra época: el bullying, y es justamente la nula reacción de Chiron ante los abusos de sus compañeros que surge su presunta homosexualidad, que es una duda no develada que guía con gran peso el resto de la historia.

El guión de Moonlight es el resultado de una adaptación de la obra de teatro semi autobiográfica de Tarrel  Alvin McCraney, “In Moonlight Black Boys Look Blue” (Con la luna llena los chicos negros parecen azules), que si bien resulta funcional en la narración del lapso trágico  que Barry Jenkins se toma para explotar la sensibilidad del protagonista, también es cierto que cae en constantes clisés y “lugares comunes”, por ejemplo, el dealer  como padrastro y futuro modelo a seguir del niño, y que son aspectos que no permiten una credibilidad total a la historia.

Sin duda alguna, Moonlight es una película que Zona de Confort recomienda para pasar un buen rato este (o cualquier) fin de semana.

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sergiogarcia76@hotmail.com

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